Para cualquiera que haya acabado de llegar de Marte, si mira los fríos números del Valencia, pensará que la temporada que está haciendo Quique y su Valencia es fantástica. Excepto el primer partido de liga contra el Villarreal, el Valencia lo ha ganado todo. Los dos partidos de la previa de Champions contra el Elfsborg sueco. El primer partido de Champions contra el Schalke 04 en Alemania. Y cinco partidos de liga: Almería, Valladolid, Betis, Getafe y anoche Recreativo.
En estos momentos el Valencia tiene 15 de 18 puntos posibles en liga. Por supuesto está arriba en la clasificación, a un solo punto del Real Madrid y empatado a puntos con el Villarreal. Y esta semana tiene dos partidos que creo que pueden asegurar firmemente la posición de Quique en el Valencia. El miércoles jugamos contra el Chelsea en Mestalla. El Chelsea, otrora todopoderoso, ahora parece que llega en horas bajas. El domingo, con permiso de las televisiones, jugamos contra el Espanyol, también en Mestalla. Dos partidos perfectamente ganables que si efectivamente se ganan, situarán a Quique en el olimpo futbolístico y pondrán en marcha la maquinaria de su renovación. Porque creo que si se ganan, el entorno quiquista no perderá la oportunidad de forzar la renovación aprovechando el parón liguero. Y creo que Juan Soler, al que ya le han vendido innumerables burras, caerá fácilmente en los embrujos de Quilón.
Y todo gracias al maldito resultadismo que tapa cualquier intento de enjuiciar con calma y frialdad el juego del Valencia. Porque el Valencia no juega a nada. No tiene ningún sistema de juego. No defiende. No presiona. No se lanza al ataque. Nada. Quique amontona hombres atrás y lo fía todo al balonazo. Que resuelva la calidad y la pegada de sus Villas, Joaquines, Silvas, Morientes...
Tarde o temprano llegará el bache de resultados. Porque el bache de juego ya lo tenemos. Sí, hemos ganado casi todo, pero a rivales asequibles. Cuando vengan equipos de verdad, como el Villarreal de la primera jornada de liga, vendrán las derrotas, y el 'ya lo decía yo' no va a servirme de consuelo porque no lo digo para luego ponerme ninguna medalla. No hace falta ser ningún sabio para comprender con con el juego actual no se va a ningún sitio, a pesar de que estemos ganando cuando lo normal sería perder.
Ya no tengo ninguna esperanza de que larguen a Quique. Cosas del resultadismo. Pero por lo menos espero que no lo renueven a las primeras de cambio, que luego vienen las lamentaciones.
PD.- El partido de anoche contra el Recreativo, en Huelva, lo ganamos 0-1. Suma y sigue más de lo mismo.
