Enhorabuena al Sevilla por su segunda Copa de la UEFA consecutiva. Y enhorabuena a su héroe, Andrés Palop. Media copa es suya. Más que media, tres cuartos por lo menos. Antes de lucirse en la final, Palop ya le dio el pase al Sevilla en la eliminatoria de octavos de final contra el Shakhtar Donetsk, gracias a un gol suyo de cabeza en el minuto 94 que forzó la prórroga.
Hoy en la final, Palop ha vuelto a salirse. Ha lanzado con rapidez el contragolpe del primer gol del Sevilla. Ha hecho un par de grandes paradas cuando a principios de la segunda parte mejor estaba jugando el Espanyol. Y en la tanda de penaltis ha parado nada menos que tres. Ya tardan en hacerle un monumento en Sevilla.Siento mucha simpatía con el Sevilla, un equipo al que le encuentro muchas similaridades con el Valencia. Como, por ejemplo, el ser ninguneado y maltratado desde los medios de Madrid, que solo tienen ojos para dos clubes: el Real Madrid y el Barça.
No le tengo gran aprecio, en cambio, al Espanyol. Todavía recuerdo sus gritos de "a segunda" dirigidos a mi Valencia en la temporada que descendimos a segunda división.
Sin embargo, esta noche deseaba que ganara el Espanyol. Porque el fútbol le debe la copa después de perder aquella final a doble partido hace 19 años contra el Bayer Leverkusen. Porque yo siempre voy con el más débil. Y porque el Sevilla ya tiene títulos internacionales y el Espanyol no.
Desgraciadamente para el Espanyol, no ha podido ser. Sé perfectamente como deben estar ahora sus aficionados. Nosotros, los del Valencia, también perdimos dos finales de la Champions League. Ya nos cobraremos ellos y nosotros esa deuda. Ya llegará nuestro día.
Fotos: www.marca.com efe

